Los desechos sólidos tóxicos son un tipo de residuos peligrosos que pueden causar efectos nocivos sobre la salud de los seres humanos y otras especies de animales. En general, los desechos sólidos tóxicos pueden deteriorar desde la superficie terrestre, pasando a la cadena alimenticia y acabar llegando, al hombre.

 
Estos desechos tóxicos, además, pueden acelerar la proliferación de las bacterias, ya que una vez liberado al medio ambiente puede alcanzar distancias muy lejanas a las del origen de emisión, a través de las corrientes marinas, o arrastradas por el aire. La particularidad de este tipo de residuos es que tarda varios años en biodegradarse y desaparecer, y que se acumula en el cuerpo humano y en los cuerpos de los animales, provocando deficiencias en el organismo, con las consiguientes enfermedades que se pueden originar.